Compartimos con usted un blog de la Oficina del Consumidor Financiero de Costa Rica que será de gran utilidad para comprender desde la Economía Conductual, por qué existe esta relación y cómo nos afecta.
La economía tradicional ha asumido por mucho tiempo que los seres humanos tomamos decisiones financieras maximizando nuestros recursos. Sin embargo, las investigaciones nos han demostrado que nuestras emociones juegan un papel clave en cómo gastamos, ahorramos e invertimos.
Decisiones financieras: más emoción de lo que creemos
Tomamos muchas decisiones financieras basándonos en el placer inmediato, sin analizar si realmente lo necesitamos o si estamos afectando nuestra estabilidad económica. Esto nos puede llevar a un consumo impulsivo y, en muchos casos, a endeudamiento excesivo, acumulación de intereses, manchas en el récord crediticio, deterioro de las relaciones familiares, distanciamiento de nuestros círculos sociales, dificultad para el cumplimiento de metas y limitaciones significativas en la construcción de nuestro proyecto de vida
¿Cómo podemos aprender a ser conscientes?
Las emociones no son nuestras enemigas; al contrario, nos ayudan a motivarnos y a tomar acción. En lugar de ignorarlas, el secreto está en reconocerlas, identificarlas, valorarlas e incluso reconciliarnos con las que no son placenteras, pues también tienen una enseñanza para nosotros.
Una vez que aprendemos a ser conscientes de nuestras emociones podemos gestionarlas, de manera que sean equilibradas entre “lo que sentimos” y “lo que pensamos”, entre “el placer de ahora” y “el bienestar futuro”, entre “el gustito que me doy” y “lo que necesito”.
Algunas preguntas que podemos hacernos antes de tomar una decisión financiera son:
✔️ ¿Estoy comprando esto por necesidad o por impulso?
✔️ ¿Cómo afecta esta decisión mi estabilidad financiera a largo plazo?
✔️ ¿Podría destinar este dinero a un objetivo más importante?
Reconciliarnos con nuestras emociones asociadas al consumo es clave para tomar decisiones financieras más responsables y asegurarnos una vida digna y un futuro pleno.
FUENTE: https://www.ocf.fi.cr/blog/