Los educadores, así como muchos otros trabajadores tienen que ejercer su labor usando su voz como principal herramienta, esto puede generarles molestias y es importante tomar precauciones y cuidados especiales.
Vida Plena le da estos consejos:
Hidratación constante
La voz necesita agua para funcionar bien. Tome agua durante todo el día, no solo cuando aparece la ronquera. Evite el exceso de café, gaseosas y alcohol, porque resecan las cuerdas vocales.
Calentar la voz antes de usarla
Así como se estira el cuerpo antes de hacer ejercicio, la voz también debe prepararse. Bastan 3–5 minutos con:
Zumbidos suaves (como “mmm”).
Vibración de labios (“prrr”).
Escalas cortas, sin forzar.
Evitar gritar o hablar por encima del ruido
Gritar daña directamente las cuerdas vocales. Mejor:
Acérquese al grupo.
Use micrófono cuando sea posible.
Haga pausas y use el silencio como recurso de atención.
Descansar la voz
El silencio también es salud vocal. Después de jornadas largas de clase, es recomendable reducir al mínimo el uso de la voz, especialmente al final del día.
Técnicas básicas para modular y proyectar mejor la voz
Respirar desde el abdomen, no desde la garganta
La voz debe apoyarse en la respiración. Un buen ejercicio es inhalar inflando el abdomen y hablar al exhalar lentamente. Esto reduce la tensión y mejora la proyección.
Variar el tono y el ritmo al hablar
Hablar de la misma manera cansa la voz… y al que escucha. Se recomienda:
Cambiar el tono para enfatizar ideas.
Hacer pausas.
Bajar el volumen en vez de subirlo para captar atención.
Mantener buena postura
Espalda recta, hombros relajados y cuello libre. Una mala postura comprime la laringe y obliga a forzar la voz sin notarlo.
Cuidar la voz es cuidar la herramienta de trabajo. Pequeños cambios diarios pueden prevenir lesiones, mejorar la comunicación y alargar la vida laboral con bienestar.