Es cierto que una cuenta de ahorros es segura y práctica, porque el dinero está disponible y casi no hay riesgo de pérdida. Pero el problema es que la mayoría de esas cuentas generan intereses muy bajos, a veces tan bajos que no alcanzan ni para cubrir el aumento del costo de la vida (inflación). Eso significa que, aunque el monto se vea igual o un poquito más grande, con el tiempo su dinero pierde valor: alcanza para menos cosas.
De ahí la importancia de diversificar, pero ¿qué es diversificar las finanzas?
Seguramente ha escuchado la frase “no poner todos los huevos en la misma canasta”. Si todo el dinero se pone en un solo lugar, el riesgo es mayor. Por ejemplo, si alguien invierte solo en un negocio y ese negocio no funciona, podría perder gran parte de sus ahorros. Pero si reparte su dinero en diferentes tipos de inversiones, las posibilidades de pérdida se reducen, porque si una opción baja, otra puede subir o mantenerse estable.
En resumen, diversificar es una manera de cuidar y hacer crecer los ahorros sin tener que ser experto en finanzas.
Cuando una persona diversifica, reparte parte de sus ahorros en diferentes opciones:
- Una porción en su cuenta de ahorro para gastos inmediatos o emergencias.
- Otra parte en inversiones a plazo o fondos de pensión como los planes voluntarios que dan un rendimiento mayor.
- Incluso podría destinar algo a inversiones de más largo plazo como bienes raíces.
De esta manera:
- El dinero no se estanca: puede crecer más que en una simple cuenta de ahorros.
- Se protege el esfuerzo: si una inversión baja de valor, otra puede sostenerse y equilibrar.
- Se gana en tranquilidad: hay dinero disponible para lo urgente y otro que crece para el futuro.